El Viso es un caso único en Europa: una colonia de chalets racionalistas en pleno eje de la Castellana. Diseñada entre 1933 y 1936 por Rafael Bergamín como ciudad-jardín, conserva sus viviendas unifamiliares de dos plantas con jardín, las primeras de Madrid con garaje propio.
Vivir en El Viso significa casa con jardín a diez minutos de la Milla de Oro. Sus calles arboladas y serenas (Serrano norte, María de Molina, los alrededores del Museo de Ciencias Naturales) acogen a embajadas, fundaciones y algunas de las residencias más discretas y valiosas de la capital.
La escasez extrema de producto y la imposibilidad de replicar el modelo lo convierten en uno de los mercados más sólidos de España, con la vivienda media por encima de 1,6 millones de euros.